luís Miguel García Marquina

Soy Luis Miguel García Marquina, abogado y fundador del despacho 

Abogado por vocación.
De campeón de motocross a medallista paralímpico.
La historia de cómo un accidente a los 23 años no detuvo una vida dedicada a superar límites.

LUÍS MIGUEL GARCÍA MARQUINA

Nacido para la velocidad

Nací en Jerez de la Frontera en 1979, pero crecí en Tarancón, donde descubrí mi verdadera pasión: la velocidad.

A los 5 años ya pilotaba la Montesa Cappra VF de mi padre. El motocross se convirtió en mi forma de vida. Campeón de Castilla-La Mancha y promesa nacional, competía con una meta clara: llegar a lo más alto.

Un segundo que lo cambia todo

Albacete, 2002. Tenía 23 años y estaba en plena forma. Ese día llovía, pero salí a la segunda prueba de la carrera.

En el primer bache, el asiento me golpeó el trasero. Perdí fuerza. Caí de lado. Una caída aparentemente inocente.

Pero esa caída me mandó a una silla de ruedas. Una vértebra se desplazó. Lesión medular. Paraplejia.

A los 23 años, mi vida cambió para siempre. Pero lo que vino después ni yo mismo podía imaginarlo.

Otros despachos estudian lesiones medulares en libros. Yo las vivo cada día.

Esa es nuestra ventaja, y la tuya.

El miedo a lo desconocido

La primera sensación fue el miedo. Nadie quiere una discapacidad. Solo tenía 23 años y no sabía lo que era una lesión medular ni por lo que pasaba alguien que iba en silla de ruedas.

Tuve la suerte de ingresar en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. Allí descubrí otra realidad. Vi gente como yo que seguía viviendo, que seguía luchando, que no se había rendido.

Decidí no perder tiempo en lamentaciones. Apliqué la receta que siempre me había funcionado: esfuerzo y perseverancia. En apenas dos meses conseguí esa autonomía para valerme por mí mismo.

Y conocí a «Cole», José Miguel, mi mejor amigo. Él me enseñó en el Hospital de Parapléjicos a valorar el esfuerzo. Me mostró que la vida no se había acabado, solo había cambiado.

«A veces necesitamos pasarlo muy mal para saber de qué somos capaces.»

Volver a sentirse vivo

Nada más salir del hospital, me apunté al equipo de baloncesto en silla de ruedas del Hospital de Parapléjicos: la Peraleda. No voy a mentir: nunca me apasionó como la moto. Pero me hacía sentir vivo y me demostró que podía seguir compitiendo.

Estuve 10 años como titular. Subcampeones de Copa del Rey y de Europa. Compartí cancha con leyendas como Sonia Ruiz, Asier García, Agustín Alejos y Fran Lara. Pero nunca llegué a encajar del todo. Necesitaba algo más parecido a lo que había hecho toda mi vida: curvas y velocidad.

Volver a las curvas

En 2014, un amigo me animó a participar en una media maratón en Madrid. Casi me muero ese día, pero enseguida noté ese flechazo. Era lo más parecido a lo que hacía antes del accidente: curvas, velocidad, riesgo.

Los primeros años fueron un golpe de realidad. En 2016 estaba a años luz de mis rivales. Llegué a plantearme dejarlo. Pero no soy de rendirme. En 2018 fui doble campeón nacional. El seleccionador me convocó para la Copa del Mundo. A partir de ahí, todo vino rodado.

La medalla que lo cambió todo

31 de agosto de 2021. Circuito de Fuji, Japón. Mis primeros Juegos Paralímpicos. Contrarreloj H3: 24 kilómetros contra el reloj.

No llegaba en mi mejor forma, pero di todo. Exhausto, crucé la meta sin saber qué posición había conseguido. Bronce. A solo 9 segundos del oro.

Cuando me dieron la medalla, solo podía pensar en mi mujer, mis hijos, mis padres. En «Cole», mi amigo del hospital que me enseñó a valorar el esfuerzo. En todos los que creyeron cuando yo dudaba. Ese bronce representaba 19 años desde el accidente. 19 años de no rendirme nunca.

Una carrera de éxitos

Tokio fue el momento culminante, pero no el único. He sido subcampeón del mundo, número 2 del ranking mundial, y 10 veces campeón de España. En 2024 disputé mis segundos Juegos Paralímpicos en París.

El día que no sienta esa pasión por competir, lo dejo. Pero mientras mi cuerpo responda, seguiré peleando por cada medalla.

He conseguido convertir casos valorados en 500.000€ en indemnizaciones superiores a 2 millones de euros.

No porque haga magia, sino porque conozco cada detalle del proceso. Porque sé lo que es una lesión medular más allá del expediente.

Convertir la experiencia en defensa

Mientras entrenaba y competía, nunca dejé de ejercer como abogado. Porque el deporte me daba vida, pero mi verdadera misión estaba en los juzgados.

Llevo más de 24 años defendiendo a víctimas de accidentes de tráfico y laborales con lesiones graves. Especialmente como abogado de lesiones medulares, amputaciones y daño cerebral. Nadie como yo sabe lo que es despertar un día y que todo haya cambiado. Esa empatía no se aprende en libros. Se vive.

Mi trabajo va más allá de lo jurídico. Acompaño a mis clientes en todo: indemnización, incapacidad, grado de minusvalía, dependencia, prestaciones sociales. Todo lo que una lesión grave implica para recomponer una vida.

Si estás leyendo esto y acabas de sufrir un accidente grave, déjame decirte algo: el miedo es normal. La incertidumbre también. Pero no estás solo. Y tu vida no se ha acabado. Solo ha cambiado. Y tú decides qué hacer con ese cambio.

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